Autor
Gergana Mancheva
Artículo
viernes 26 diciembre 2025 10:30
viernes, 26 diciembre 2025, 10:30
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La Navidad es una de las fiestas más esperadas por la familia. Según una antigua tradición, en Nochebuena todos han de reunirse con sus familiares para estar en casa en Navidad, incluso si han recorrido un largo camino. Y en Bulgaria la tradición más esperada es la bienvenida a los koledari, que en la noche previa a la gran fiesta recorren todos los hogares con sus canciones de bendición, deseando salud, suerte y prosperidad.
Los koledari traen la magia de la Navidad búlgara y llenan la fiesta de esperanza de buena suerte para el nuevo año. Y, según decían los antiguos búlgaros, la casa que no sea visitada por los koledari, no disfrutará de un año próspero. Lamentablemente, hoy en día la tradición se ha convertido más bien en una atracción, a menudo se representa como espectáculo en los escenarios, y no parece encajar en la concepción urbana de las fiestas navideñas.
¿Pero qué estamos perdiendo al alejarnos de las tradiciones de nuestros antepasados? Esto es lo que trata de desvelar el autor de la recopilación “Navidad: del mar Blanco al Danubio”, Stoyan Varnaliev. Él mismo es un talentoso músico e intérprete de auténticas canciones navideñas de koledari, además de recopilarlas y grabarlas tal como las conocían nuestros antepasados. Y lo más interesante es que, a través de su trabajo de investigación, Varnaliev nos muestra el camino por el que las canciones han ido migrando. Como él mismo explica, la gente consideraba estas canciones como un valioso legado que debía trasladarse al nuevo lugar al que iban, en busca de una vida mejor. De esta manera, cuando una canción creada en el dialecto de los Ródopes bajaba a la llanura, seguía sonando tal como la cantaban las gentes de la montaña.
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El tema de la migración de los búlgaros desde Tracia, en el mar Blanco, hasta la región de Yambol, y después cruzando la región de Dobrudzha hasta el Danubio, es un tema inabarcable, por eso las canciones koledar de la colección de Stoyan Varnaliev tan solo pueden ayudarnos a que nos hagamos una mera idea de lo que debieron ser aquellos momentos históricos en la vida de los refugiados y los migrantes búlgaros.
El libro “Navidad: del mar Blanco al Danubio” recoge 21 canciones del repertorio del propio Stoyan Varnaliev. Además de incluir las canciones con su letra tradicional, el libro también incluye una partitura y un CD para que sea recordado su sonido auténtico.
“Con este proyecto, mostramos a nuestros oyentes la existencia de esta fiesta y demostramos que es la más cálida, la más bonita, la más cordial: la fiesta que nos une y que es motivo para sentirnos cerca, para ser empáticos y regalar a nuestros seres queridos nuestra presencia”, comparte Varnaliev, cuya voz escuchamos en estas antiguas canciones búlgaras. Y continúa: “La razón por la que empecé a trabajar con las canciones de los koledari fue mi padre. Después de haber grabado un buenek tradicional (baile rápido tradicional), él me dijo que grabara también las canciones de Koledar. Entonces empecé a cantar “Bailaban las botas rojas” (“Cherveni chizmi troptaha”), una canción de mi pueblo natal, General Inzovo, de la región de Yambol.”
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“En mi pueblo hay refugiados de Tracia, de diferentes lugares de allí, por lo que ya tenía muy escuchadas estas canciones y las incorporé a mi repertorio. La primera canción fue la de “botas rojas”, después llegó “Se hizo famosa la bella Vivda” “Prochú se húbava Vivda”) y entoncs empecé a fijarme también en las canciones de la región del mar Negro. La primera que grabé fue “Empezó un pequeño bailecito”(“Zaigrá se drebno horcé”).”
Hace cinco años, cuando fue a Dobrudzha, Stoyan Varnaliev trabajó con Zhivko Zhelev, quien hizo los arreglos de las canciones Koledar de la recopilación. El propio Zhelev vio en Stoyan Varnaliev al perpetuador de la tradición de las canciones navideñas búlgaras, y por eso le aconsejó que grabara más canciones de su tierra natal, pero que también escuchara las que cantan las famosas cantantes populares, como Kalinka Valcheva o Atanaska Staneva. “Así fue como descubrí que en Dobrudzha había muchas canciones tracias”, cuenta el investigador durante su visita al programa navideño de “Bulgaria hoy”, de Radio Bulgaria:
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“Ellos se trasladaron allí, pero lo más interesante es que conservaron la apariencia del lugar de donde procedían. Esto me causó una gran impresión y me dio por pensar que las canciones koledar se habían estado moviendo de lugar al igual que las personas, que llevaban sus canciones consigo como una especie de ajuar. Y, de esta manera, preservaron un legado que nosotros no vemos, pero que llena nuestros corazones y nos calienta el alma. Y hasta el día de hoy nos muestra que las raíces búlgaras son muy, muy profundas aquí.
Estas son unas canciones muy ricas, muy poéticas, con letras muy significativas. Cada palabra tiene su significado. En las canciones de los koledari no hay nada superficial, todo es preciso, claro y concreto. Y están destinadas a una persona concreta: al ama de casa, al joven muchacho o a la muchacha. Hay canciones que se cantan por el camino o cuando el grupo se reúne y echa a andar. “No hay ni una sola canción que se cante sin un propósito concreto” explica Stoyan Varnaliev, y continúa:
“La melodía es hermosa, variada, interesante. Son canciones masculinas, hechas para que los hombres puedan cantarlas. Son difíciles en la medida en que la letra está relacionada con la línea melódica, y esta es muy rica. Las propias voces son como un imán que hace despertar la tierra. Cuando se cantan todavía es la época de los días “sucios” y la voz de los koledari tiene ese poder purificador. Su canto debe ser capaz de purificar esa energía negativa que se ha ido acumulando o que está por llegar al pueblo. Por eso estas canciones son tan interesantes, y por eso tienen unas letras tan ricas: en ellas vemos además un conocimiento muy detallado de la Biblia y de los temas bíblicos. Vemos que el “koleduvane” (el acto de ejercer como koledari) está relacionado con el paganismo, pero en muchas de las canciones de los koledari se canta a los santos que velan por las personas, y los elementos paganos están tan relacionados entre sí que no pueden existir el uno sin el otro.
Koledari
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Para formar parte de un grupo de koledari, el joven debe pasar por un periodo de formación. Este se podrá unir al grupo a mediados de noviembre, cuando comienzan los ayunos navideños, un período de tiempo en el que el koledar deberá madurar, es decir, aprender las canciones tal y como se han transmitido de generación en generación, cuenta Stoyan Varnaliev:
Aquí entra en juego la palabra mágica “continuidad”. La continuidad parte de la persona más mayor, que ya ha ejercido como koledar y ha comprendido el significado de esta tradición. Se trata de una persona más sabia y experta, que inicia a los más jóvenes en lo sagrado de la canción koledar. Los chicos que salen a cantar muestran así a su comunidad que ya son hombres y que pasan a tener otro estatus social. Durante las fiestas navideñas, ellos van de casa en casa, pasando por las casas donde viven sus elegidas, las chicas con las que les gustaría casarse. Y cuando visitan estas casas, muestran su disposición a emprender el camino del hombre casado, que quiere a esa muchacha en concreto. Se trata de un simbolismo que ya se ha perdido, ya que, por desgracia, hace tiempo que no tenemos esa sensibilidad. Las canciones Koledar no van dirigidas a un público general, sino que se cantan a una persona concreta. Cuando llega el grupo de koledari y cantan una canción para ti, sientes personalmente la energía de sus deseos positivos. Ahí reside precisamente la magia de esta tradición y de las bendiciones de los koledari”, comparte Stoyan Varnaliev.
Stoyan Varnaliev y la prof. Galina Lukanova en la presentación del libro
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“Ahora todo es mero espectáculo, ya no existe el espíritu koledar, pero eso no nos impide recordar y conocer las tradiciones. Conocer la sensibilidad de estas personas y cuál es el mensaje de estas canciones”, añade la Dra. Galina Lukanova, del Instituto de Etnografía y Folclore con Museo Etnográfico de la Academia de Ciencias de Bulgaria. Ella también tiene relación con las canciones navideñas y ha participado en la elaboración de la recopilación, transcribiendo las canciones seleccionadas:
“Son canciones que traen mucha esperanza, luz y deseos de prosperidad, y que son una parte importante de nuestras vidas. El acto del koleduvane es lo que se conoce como “iniciación” y es cuando los chicos pasan a ser hombres, y comienzan su vida independiente. Esta es su forma “legal” de entrar en la casa de la chica. Por tanto, los koledari traen mucha fuerza consigo, y mucha energía. Son unos invitados muy esperados. Es más, si los koledari no entran en la casa de alguien, la gente se ofende, porque su llegada es un presagio de buena suerte y de prosperidad para el resto del año”.
Autor: Gergana Mancheva
Traducción: Alena Markova
Publicado por Alena Markova