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El primer día del Año Nuevo todos buscan la suerte en la bánitsa

miércoles, 31 diciembre 2025, 17:15

El primer día del Año Nuevo todos buscan la suerte en la bánitsa

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El uno de enero es un momento crucial en la naturaleza ya que marca el comienzo del nuevo año solar. Es una gran fiesta invernal que el pueblo búlgaro denomina Surva. Es conocida asimismo como Vasilitsa o Vasiliovden ya que se celebra el día de san Basilio el Grande, uno de los grandes teólogos y adversario de la herejía arriana.

Por tradición en vísperas de la fiesta en un estrecho círculo familiar se hace la segunda cena incensada, después de la de Nochebuena. Los platos que se sirven el día Surva son muy variados y están presentes comidas con grasa, habitualmente preparadas con la carne del cerdo que fue sacrificado en vísperas de la Navidad. Se sirve asimismo trigo hervido, nueces, cebolla, ajo, frutas secas y miel. Se otorga un papel ritual especial a la bánitsa que se hace con motivo del día de san Basilio en la cual se colocan “suertes”, según manda la tradición. Se trata de distintos votos escritos, pequeños trozos de cornejo, en algunas partes de Bulgaria se coloca una moneda.  Las suertes se asignan a cada miembro de la familia, así como a Dios, a los animales domésticos, a las vides, a los campos. A la bánitsa se le da una vuelta tres veces y cada uno toma la parte que le toque. Se dejan trozos para las personas que no pueden presenciar la cena. Se adivina cómo será la suerte de cada uno según el elemento que le ha tocado en el trozo. El primer día del Año Nuevo transcurre de una manera festiva. En el pasado en la plaza del pueblo se bailaba la ronda típica joró. Según la tradición, los comprometidos y recién casados visitaban a sus padrinos y les llevaban hogaza, gallina hervida y vino. El día de san Bailio se celebra por las personas que llevan los nombres de Vasil, Vasilka y sus derivados que reciben con platos muy variados a sus huéspedes que han venido para felicitarles.

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El 1 de enero se practica uno de los ritos más amados por el pueblo búlgaro: survakane. Los survakar son generalmente los niños y los adolescentes que recorren las casas en la ciudad o en el pueblo y dan leves golpes en las espaldas de cada uno de los miembros de la familia. Para el rito utilizan ramos de cornejo, especialmente adornados con hilos de lana, frutas secas, palomitas y todo lo que puede servir de decoración.

Los survakar dirigen a cada uno de los habitantes de la casa sus votos especiales de salud, felicidad y abundancia. Estos votos son simbólicos y se transmiten de una generación a otra y esto mantiene viva la tradición y el lazo con el pasado, dice la asistente general Dra. Iglika Mishkova. La vice directora del Instituto de Etnología y Folclorística, adjunto a la Academia de Ciencias de Bulgaria, señala que la tradición se conserva en todo el país, a pesar de que ha sido actualizada:

FOTO Instituto de Etnología y Folclorística de la Academia de Ciencias de Bulgaria

“Tengo que recordar que el pueblo búlgaro celebraba el inicio del año nuevo en fechas más distintas, pero en la actualidad el año nuevo comienza el 1 de enero y esto coincide con el día de san Basilio. Lo más distintivo de este día es el rito de survakane. En el pasado participaban en él menores de 3-4 hasta 15-16 años de edad, pero hoy participan sobre todo los niños. Desde luego, el principal atributo son las frescas ramitas de cornejo que están ricamente adornadas. El cornejo no se elige por casualidad: posee una gran fuerza, es muy resistente, florece más temprano y sus frutas aparecen más tarde.

 

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Las madres, las abuelas y las hermanas adornaban las survachkas, colocando palomitas, pequeñas monedas, pequeños panes redondos elaborados especialmente para el caso. Hoy en día una gran parte de las familias compran las survachka del mercado, si no las elaboran”, cuenta la investigadora de las tradiciones búlgaras y agrega: “Lo más sustancial del rito son las bendiciones. Se transmiten de una generación a otra y su uso sigue vivo, a pesar de que una gran parte de las cosas de las cuales se habla hoy ya no definen la felicidad y la prosperidad de las personas. Comienzan así: “Surva, surva, cólmense de doradas espigas los trigales, de dulces racimos las vides, de manzanas rojas los manzanares, de dinero los monederos, surva-surva, hasta el próximo año y siempre, amén! Desde luego, la salud es lo más importante en esta bendición, guarda una relación con el cornejo, pero el primer voto, de los trigales significa que es muy importante la presencia del pan en la mesa. Sabemos que a través de los años el pan ha sido uno de los elementos más importantes en la mesa del búlgaro, sobre todo en la sociedad tradicional y sigue siendo así hasta hoy en día. Son muy interesantes los survakar de los Ródopes ya que llevan consigo una piedra pesada que dejan en cada casa, para que en el hogar quede lo bueno. Esto es algo muy curioso que distingue la tradición en los Ródopes”.

FOTO duhovno.bg

Lo más importante de las fiestas como el uno de enero es que reúnen la familia, los familiares que tienen la posibilidad de pasar cierto tiempo juntos. Esto es muy importante ya que sumergidos en el trabajo con frecuencia nos olvidamos de prestar atención a los familiares”, dice la Dra. Iglika Mishkova.

“Los niños en una familia transmiten el verdadero sentido de esta fiesta. En el pasado, cuando los niños recorrían cada casa, hoy los survakar bendicen sobre todo a sus familiares. El rito existirá siempre ya que cada uno desearía escuchar estas palabras sacras de un niño de la familia, mientras le da leves golpecitos en la espalda y le desea todo lo mejor. Según la creencia popular, el año será próspero para cada persona que ha sido visitada por los survakar y ha oído sus votos sacros”.

Como una señal de gratitud los survakar reciben pequeños obsequios o dinero, dice a Dra. Iglika Mishkova y nos desea salud y bienestar en 2026.

Redactora Guergana Máncheva 

Traducido por Hristina Táseva